viernes, 2 de agosto de 2013

PAN DE OLIVAS Y AVELLANAS






Del trigal a la mesa.
Sólo a mí se me ocurre ponerme a trastear con el horno a 34 grados y un 87% de humedad.  Si bien su elaboración es más apropiada y cómoda  en invierno, ¿el pan es un alimento de consumo invernal o veraniego? Unos dirán que lo de mojar en todo tipo se salsas es cosa de tiempo frío, otros que qué sería del salmorejo sin él; los más nos inclinamos por comer pan como posesos a todas horas, todos los días, como si no hubiera mañana.  En este ímpetu panadero, medio enajenado por el bochorno, me hallaba cuando  cociné este panecillo. Si bien lo habitual es añadir nueces me ha parecido más original y patriótico probar con avellanas; el resultado no es bueno, es mejor.

Para cocer pan  sólo vamos a necesitar:
-       10 g de levadura prensada
-        10 g de sal
-         500 g de harina de fuerza
-         275  ml (aprox.) de agua a temperatura ambiente
-          30 g de aceite
El relleno consiste en mezclar los siguientes ingredientes picaditos y sin hueso:
-        40 g de avellanas de Reus
-        70 g de olivas/aceitunas verdes
-        70 g de olivas/aceitunas  negras

Hierbas de Provenza mezcladas en aceite para pintar el pan una vez salido del horno

Para el cocinado del pan con olivas y avellanas he procedido de la siguiente manera.
      a)  Mezclar los ingredientes del relleno.
      b)  Amasar en el siguiente orden: harina, sal y aceite. Añadir el agua poco a poco y finalmente, sin dejar de amasar añadir la levadura y el relleno.
      c)  1º fermentación de la masa en frío: 12-24 horas en un bol tapado con un trapo húmedo y envuelto en film.
Damos forma al pan y colocamos sobre el papel vegetal y a su vez sobre la bandeja de horno.
     d) 2º fermentación a temperatura ambiente: 1 hora tapada con un trapo húmedo. Precalentamos el horno a 220 grados (recordad: ahora empieza el momento sauna)    
     e) Horneamos 30 minutos (aprox) hasta que la corteza se tueste. Al sacar, opcionalmente, podemos pintar el pan con aceite de hierbas provenzales, que le queda muy bien a este pan tan campestre.Dejamos enfriar 2 horas antes de consumir.

...y de la mesa a la boca.

Este es un pan que se puede consumir así sin más, como comida de tontos, ya que los aromas ácidos  de las aceitunas y los tropezones de avellana ya son de por sí gastronómicamente entretenidos. No obstante  no pienso que sea mala idea acompañarlo con paté, butifarra o  simplemente tostado con tomate restregado (¿existirá este verbo?) no untado y aceite de oliva.
En fin, queridos gastrópicos, aquí os dejo este mendruguillo que os sabrá a gloria si tenéis lo que hay que tener; ímpetu panadero y resistencia al calor, por supuesto.
Bon profit!

lunes, 15 de julio de 2013

ANCHOAS EN VINAGRE


Anchoas tipo pintxo, de dos en dos...
 Vaya,  parece que al final hay verano...Con la canícula apetece una sombra, un lugar donde reposar, algo fresco; digámoslo sin ambages, apetece una caña con su tapa. Sin querer despreciar otros  breves y deliciosos manjares, el acompañamiento por excelencia en estos días tórridos son los boquerones o anchoas (Engraulis encrasicolus) en vinagre. La carnosidad del pescado en sí, junto con el toque ácido justo del vinagre,  la untuosidad del aceite y la potencia del ajo le dan a las anchoas un sabor especial, refrescante, único.  Parece que este es un procedimiento vintage, tanto que ya los fenicios comían de manera parecida este manjar del mar. Es posible que ellos, en sus innumerables viajes comerciales a la Península, nos dejasen en herencia este plato de pececillos devoradores de plancton que hoy seguimos pidiendo en tascas, tabernas, chigres y bares de todo pelaje.
"Navegando" por un mar de patatas chips.
 Con esta entrada os presento un cocinado rápido y sencillo y un resultado siempre  de altura; la anchoa no defrauda. Vamos a ello, necesitaremos;
- 1/2 kg de anchoas muy frescas; huid como del mismo diablo de centros comerciales y supermercados; el pescado se compra en el mercado de toda la vida; por proximidad, por favorecer el pequeño comercio y, sobre todo,  por calidad del producto. Y si pueden ser del  l'Escala (Girona) o del Cantábrico pues llorad de gozo y dad gracias al Señor.
- Mezcla de  4 partes de vinagre de manzana/vino  por 1 de agua. Por ejemplo 400 ml de vinagre y 100 ml de agua.
- 100 ml aprox. de aceite de oliva.
- 2 ajos
- Perejil picado al gusto
- Sal

Procederemos de la siguiente manera:
a) Descabezamos y evisceramos las anchoas, retiramos la espina. Este proceso se puede hacer en un solo movimiento de mano, pero si como yo sois algo torpes os dejo este vídeo ilustrativo. 
b) Durante 10 minutos dejamos las anchoas en agua con hielo; así conseguimos que se desangren.
c) En un bol vamos colocando las anchoas en capas, salamos ligeramente (¡no se trata de una salazón!) y bañamos con la mezcla de vinagre y agua.  Tapamos y dejamos reposar en frío unas 8-9 horas.
Excelente pececillo.
d) En un  bol mediano de plástico o porcelana vamos colocando las anchoas escurridas, el perejil picado y los ajos triturados o cortados en trozos grandes si los queremos retirar al final. Bañamos en aceite de oliva y tapamos. Dejamos reposar en frío un mínimo de 12 horas. Cuanto más repose más se mezclan los sabores y más ligado y rotundo es el sabor; reconozco que en casa a las 8 horas ya había merodeadores por la nevera....



Gastroaviso: el aceite de los boquerones y el pan ejercen entre sí una irrefrenable atracción; mantened las distancias por el bien de vuestros triglicéridos, cartucheras, flotadores y demás lorcillas veraniegas.

Un saludo y feliz gastroverano.

Versión pa amb tomàquet



 Fuente:
 http://blogs.elpais.com/el-comidista/2011/09/los-boquerones-en-vinagre-perfectos.html

viernes, 12 de julio de 2013

PASTEL DE TOMATE, ACEITUNAS NEGRAS Y ALBAHACA



Debo reconocer que siempre me ha despertado cierta disonancia llamar pastel a algo salado... Cuando veo en pastelerías de copete esos pastelillos de jamón, salmón o calabacín  presentados como si fueran joyas me  asalta la cuestión; ¿quién podrá más el dulce de pastel o el salado de jamón? el caso es que al probarlos he constatado que si, efectivamente son joyas, gastronómicas, pero joyas.

El pastel salado suele ser ligero, sin demasiadas calorías, de preparación simple y mejor conservación,   apto para dietas vegetarianas y con una combinación de sabores que recuerda a un sandwich vegetal  con infinidad de matices. En este caso he querido que el tomate fuese el protagonista y que los actores secundarios fueran  un aceite de albahaca y aceitunas negras, tres ingredientes que bajo mi punto de vista se llevan genial pero que nunca he visto juntos en esos pasteles-joya que os hablaba. Con la finalidad de presentar una forma original he utilizado el timbal circular, aunque se puede hacer perfectamente con otras formas empezando por la tradicional  cuadrada que ya presenta el pan de molde

Ingredientes:
- Para el aceite de albahaca: 20 g de albahaca y 80 ml de aceite de oliva.
- 7 tomates kumato o similar.
- 10 tomates cherry
- 4 rebanadas de pan de molde sin corteza
-  2 buenas cucharadas  de mahonesa
- 15 aceitunas negras sin hueso y troceadas
- 50 g de atún en conserva
- 50g de queso gouda en lonchas
- 50 g de jamón cocido en lonchas

La preparación tiene varios pasos, pero el montaje final es rápido:
a) Pasamos por la batidora o similar  la albahaca y el aceite hasta que emulsione.
b) Cortamos en rodajas muy finas los tomates grandes y reservamos la partes con carne del principio y del final del fruto, salamos todo ligeramente. Mezclamos las rodajas con el aceite  y reservamos la mezcla.


c) Troceamos el tomate del principio y del final y  mezclamos con la mahonesa, el atún desmigado y parte de las aceitunas negras troceadas.
d) Damos forma, redonda en este caso, al pan de molde, al jamón y al queso.
e) Montamos el pastel en el siguiente orden: pan, mezcla de mahonesa, 2 rodajas de tomate bañado en albahaca, jamón y queso; y así tres veces. A  la vez que ponemos el pan, adherimos rodajas de tomate de manera que sobresalgan por fuera pero queden sujetas por las juntas de las diferentes capas. La idea es que quede una cubierta de tomate aromatizado por todo el pastel.
f) Una vez montado cubrimos la última rebanada con las mejores rodajas de tomate y  decoramos con las aceitunas negras restantes y los tomates cherry.

Reservamos en la nevera un mínimo de 3 horas y servimos en frío.
Una apuesta liviana, refrescante y original que admite tantas variaciones como cocinillas nos pongamos a ello. 

Con esta receta participo en el reto de Julio en el apartado de salado en  https://plus.google.com/u/0/100726276519498405523/posts/fhuPd3bc6PU

Podéis votar por esta receta en el siguiente enlace:
 http://cocinerosdelmundodegoogle.blogspot.com.es/2013/07/recetasretojulio.html

viernes, 5 de julio de 2013

CROQUE MONSIEUR

Hola gastrópicos; bienvenidos al recetario de verano... 
Para empezar os propongo una receta francesa que probé hace poco en  París; croque monsieur o el sandwich más pijo del mundo mundial. Este manjar se originó en los cafés y los bistrós parisinos a principios del siglo XX. Existe una variante femenina; la croque madame cuya única diferencia con el monsieur es que se le añade huevo... (no, no voy a caer en el chiste facilón, este es un blog decente) 

Preparados, listos...


 El croque monsieur es un triple sandwich de jamón y queso con ingredientes de primera y bañado en una crema de queso  de un  delicado sabor y aroma. Como ya habréis adivinado el resultado no es ligero precisamente, pero sabe de maravilla y es ideal para compartir; una original  lasaña francesa de pan y mantequilla que seguro sorprenderá. La receta se basa en  propuesta  de Martín Berasategui en Cocina en casa con Martín Berasategui (El País Aguilar)

Vamos a necesitar los siguientes ingredientes: 
- 200 g de queso gruyére.
- 250 g de jamón york (fresco, no envasado)
- 3 rebanadas de pan de molde extra grande; lo encontaréis en cualquier supermercado.
- 50 g de mantequilla
- 200-250 ml de leche
- 50 g de harina
- pimienta negra
- una pizca de sal

Procederemos de la siguiente manera:
a) Encendemos el horno posición grill a 250ºC.  Doramos en una sartén con 25 g de mantequilla clarificada las rebanadas de pan. Reservamos.
b) Hacemos la crema de queso: empezamos con una bechamel. Con la varilla removemos bien la mantequilla (25g) y la harina sin que se pegue 2 o 3 minutos. Vamos añadiendo la leche poco a poco hasta que espese (no demasiado) y hierva levemente. Añadimos el 50 g de queso gruyère rallado y seguimos removiendo. Salpimentamos y ya tenemos la crema de queso. Reservamos en caliente.
c) Disponemos una cucharada de crema de queso entre las rebanadas, el queso  y el jamón. Bañamos por  encima del sandwich con el resto de crema y si nos sobra queso lo espolvoreamos rallado on the top. 
d)  Horneamos usando papel vegetal, no como he hecho yo, hasta que se dore. Se sirve de caliente a templado, aunque admite estupendamente los recalentados.

Et voilà!

Espero que podáis disfrutar del croque monsieur este verano y en buena compañía. 

Oh la lá!




miércoles, 19 de junio de 2013

EUSKAL PASTELA CON MERMELADA DE CEREZAS o CASI



Si, gastrópicos, casi. Muy alegremente me dispuse el pasado fin de semana a elaborar un interesante postre que localice en el blog repostero Biscayenne . La autora ya avisó de alguna dificultad en su elaboración, en concreto para cubrir  la base y el relleno con la misma  masa. ¿Quién dijo miedo? ¡Qué osada es la ignorancia! Durante la elaboración de la base, todo iba bien; la cremita no demasido dulce y con aroma, como me gusta,  y la mermelada, bastante decente. El problema, el incidente, la catastrofe, el apocalípsis, los Mayas y la madre del cordero vino cuando  trataba de de cubrir  el pastelito, os dejo un video ilustrativo de lo que pasó: 
 

... (No comment) 
 En definitiva,  estáis leyendo la crónica de un fracaso anunciado... Y como a veces es bueno ser  obstinado y terco no me contenté con el sentimiento de  ser un looser, un piltrafilla , un cocinillas con mi euskal pastela espachurrada así que decidí rehacer aquello. Como además de terco no tengo vergüenza  aquí os presento el resultado de la operación salvación duradera del  pastelillo... ya me lo perdonaréis.  El caso es que el resultado no estaba nada mal.  Os explico cómo lo he hecho:

Ingredientes:
- Para la masa:
280 g de harina
100 g de almendra molida
200 g de mantequilla fría en dados
100 g de azúcar
3 cucharadas de patxarán
una pizca de sal
- Para la mermelada de cerezas (que de por sí está deliciosa):
300 g de cerezas
100-150 g de azúcar
La carne de un limón (sin cáscara ni piel blanca)
- Para la crema:
500 g de leche entera
piel del limón que hemos descarnado (!retirad las pielecillas blancas¡)
2 yemas
media rama de canela
40 g de azúcar
30 g de maizena

Elaboración:
a) Preparamos la masa; mezclamos bien  la mantequilla, la harina, la almendra, el azúcar  y la sal.  A parte batimos los huevos con el patxarán. Lo mezclamos todo, amasamos y reservamos en  frigo. Esta masa es  más maleable cuanto más fría esté, en cuanto se calienta se desmorona, así que durante el estirado igual hay que meterla en el frigo un par de veces  interrumpiendo el proceso.
b) Hacemos la crema: llevamos a ebullición la leche con la piel del limon y media barra de canela en rama. Retiramos y dejamos que se entibie, mientras tanto batimos las yemas con el azúcar y la maizena previamente disuelta en un culín de leche fría. Mezclamos con la leche tibia y volvemos a hervir removiendo hasta que espese (¡un poco!, al enfriarse  espesara un 10-20% más) Reservamos tapado en  frigo.
c) La confitura la he hecho con la Thermomix:  primero deshueso las cerezas (mariposa, 20 seg, vel 3), retiramos los huesos y añadimos el resto de ingredientes  a 15 minutos, varoma, vel 1.
d) Estiramos la masa con la ayuda de dos hojas de papel vegetal, arriba y abajo hasta que tenga un grosor de unos 0'5 mm. Engrasamos el molde, colocamos la  masa  y añadimos el relleno, primero la crema y encima la mermelada de cerezas. Aviso apocalíptico:  si alguna de las dos capas queda demasido líquida se acabó el invento.  Hornear con ventilador 30 minutos  a 180ºC.


Ésta era la idea...
La masa recuerda  las famosas bases hechas con galleta maría, pero con un aroma y sabor más sofisticado, la crema contrasta a la perfección con la acidez de la cereza; una delicia.  Si os gustan los postres dulces, podéis añadir algo más de azúcar a las fases de la elaboración. 

Prometo que la próxima  euskal pastela será la de verdad... 




Fuente de la foto:






domingo, 16 de junio de 2013

COCA CON CEREZAS

 La coca con cerezas, en catalán, coca amb cireres tradicionalmente se  consume  en torno al día de Corpus en Reus (Tarragona) Mi memoria infantil está plagada de recuerdos en torno a este postre, su sabor, su color, la escarcha de azúcar  encima de aquel esponjoso bollito con chorretones de color vino... La mañana del jueves de Corpus íbamos los niños y niñas, las maestras y los mayores, els gegants y els capgrossos  a la plaça del Mercadal y nos poníamos morados a comer coca amb cireres (y a escupir sus huesos o pinyols) Cuando salí de Reus me parecía imperdonable que el mundo mundial no conociera este excelente manjar, ¿cómo habrán  podido perdurar sin probarla? Alguien me dijo entonces que eso de comer un dulce con cerezas enteras era algo cuando menos peligroso para empastes y fundas...
La siguiente receta es un intento de fusión entre la tradición y la necesidad de preservar nuestras ya de por sí dañadas dentaduras. Esta coca está inspirada en la propuesta de Mariona Quadrada, una cocinera y escritora reusenca cada vez más reconocida  de la que tuve la suerte de recibir un curso de cocina cuando aún era un mocoso.  Empezamos...

Delicias de Reus.
Ingredientes: 
* Para la coca:
- 150 cl de leche
- 500 g de harina
- 80 g de azúcar
- 50 g de mantequilla a temperatura ambiente
-  3 huevos
- 25 g de levadura prensada
- ralladura de un limón
- 12 g de sal
- 60-100 g de cerezas maduras deshuesadas  embadurnadas en azúcar al gusto.


* Para el coulis:  
- 200 g de cerezas maduras
- 1 cucharada de azúcar
- zumo del limón que hemos rallado
- 80 ml de agua

Procederemos de la siguiente manera:
a) Elaboramos el coulis de cerezas deshuesando las cerezas y batiéndolas junto con el resto de ingredientes. Debe quedar más bien líquido. Reservamos a temperatura ambiente.
b) Deshacemos la levadura en  la leche caliente y añadimos en un  bol junto con 125g de  harina, trabajamos bien con la varilla. Dejamos fermentar en el microondas hasta que doble el volumen.
c) Añadimos el resto de ingredientes de la coca y volvemos a trabajar bien con la varilla (si se quiere Thermomix 15seg al nº6)
d) Boleamos (¿existirá este verbo?, bueno ya me entendéis) la masa en porciones de unos 100g y pintamos con aceite. Dejamos reposar unos 30 minutos.
e)  Estiramos la masa hasta que tenga un grosor de 1cm aprox.  Damos la forma deseada; en este caso las he cortado con timbales de diferente diámetro, quedando unas cocas con perfecta forma redonda.
f) Disponemos  el coulís sobre la coca estirada, bien con pincel, bien con una cucharilla y rematamos con una generosa ración de cerezas embadurnadas en azúcar encima de cada coca. 
g) Horneamos a 180º durante 15-20 minutos con ventilador por arriba y abajo. 

Aquellos maravillosos años...
Y ya tenemos este típico postre de Reus en el que hemos prescindido de los huesos para evitar inesperadas visitas al dentista, aunque con el azúcar a la larga va a ser inevitable  visitarlo. Pero qué disfrute, qué jolgorio degustar este dulce con el sonido de gralla de fondo y las faldas del gegants al viento... El coulis aporta un plus de sabor e intensidad a la masa que se complementa con las cerezas deshuesadas  que nos devuelven a la estética tradicional de esta coca.

Bon profit!


Fuente: 


martes, 11 de junio de 2013

RAVIOLIS DE BUTIFARRA CON SALSA DE MANTEQUILLA Y HIERBAS

Vianda  catalano-italo-francófona.
 Nunca dije que este blog fuera de recetas sencillas... ésta no lo es, pero el resultado es espectacular. Mezclando dos grandes tierras hermanas, Catalunya  e Italia, he cocinado este plato que se complementa con una salsa típicamente francesa de textura cremosa y matices cítricos. Vamos a necesitar...

Para la masa de raviolis:
- 3 huevos
- 400g de harina
- una buena dosis de Reflex spray para la contractura en la espalda.

Para el relleno:
- 1 cebolla grande
- 300 g de butifarra negra cocida

Salsa de mantequilla y hierbas:
-80 g de chalotas
- 200 ml de vino blanco
- 2 cucharadas de vinagre (preferiblemente de manzana)
-150 g de mantequilla en terrones
- 30 g  de albahaca fresca
- 30 g de cebollino
- 20 g de perejil fresco
- sal y pimienta al gusto

Atrezzo:
-  una zanahoria y un calabacín pequeños cortados en juliana.

Aparataje:
 - Cortador de pasta tradicional
 -  Pincel 
 - Varilla
 - Rodillo
Ravioleitor

Cocinado:
a) Formamos un volcán con la harina, vertemos los huevos en el cráter y amasamos hasta conseguir una masa compacta y algo dura. Podemos corregir con agua o con más harina. Reservamos.
b) Hacemos el relleno: pochamos la cebolla cortada finamente con un pellizco de sal, seguidamente añadimos a la cebolla  la butifarra cortada de la misma manera (no olvidéis retirar el pellejo) En este momento un delicioso aroma inundará vuestra cocina. Sofreímos 2 o 3 min.  Reservamos.
c) Estiramos la masa muy finita y hacemos dos rectángulos iguales (esto va a costar; tened a mano el Reflex). Distribuimos  el relleno  por uno de los rectángulos en forma de bolitas. Pintamos con agua la masa que no contenga relleno.
d) Disponemos el otro rectángulo encima y apretamos bien los montículos que forman las bolas de relleno, no debe quedar aire entre las dos capas de masa. Cortamos los raviolis.
Llegados a este punto podemos optar por congelar para otro día o empezar con la salsa. Yo hice lo segundo.
La salsa de mantequilla y hierbas la cocinaremos en tres sencillos pasos:
         1º.- Rehogamos las chalotas picadas con el vino y el vinagre hasta que se reduzca el líquido.
         2º.- Emulsionamos añadiendo poco a poco los terrones de  mantequilla y removiendo con la varilla.
        3º.-  Añadimos las hierbas  cortadas finamente y salpimentamos (podemos triturar la salsa con mayor o menor intensidad, al gusto)

Para terminar (¡uff!) blanqueamos la zanahoria y el calabacín. Darán el toque final al plato.

El emplatado se hace en caliente (para este menester mantendremos los ingredientes  al vapor) con cuatro unidades por persona es suficiente, un par de cucharadas de salsa y on the top la juliana de calabacín y la zanahoria. 
El resultado es un contraste de sabores bastante interesante; por un lado la butifarra aporta  su característico y sutil aroma y por otro la salsa aligera la contundencia de la pasta y el relleno con toques ácidos y cremosos, aunque no os dejéis engañar; está hecha de mantequilla... En resumen un plato estupendo que requiere su tiempo; aunque pensándolo bien, ¿existe mayor placer que consumir el tiempo entre fogones?

¿Preparados?