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viernes, 12 de julio de 2013

PASTEL DE TOMATE, ACEITUNAS NEGRAS Y ALBAHACA



Debo reconocer que siempre me ha despertado cierta disonancia llamar pastel a algo salado... Cuando veo en pastelerías de copete esos pastelillos de jamón, salmón o calabacín  presentados como si fueran joyas me  asalta la cuestión; ¿quién podrá más el dulce de pastel o el salado de jamón? el caso es que al probarlos he constatado que si, efectivamente son joyas, gastronómicas, pero joyas.

El pastel salado suele ser ligero, sin demasiadas calorías, de preparación simple y mejor conservación,   apto para dietas vegetarianas y con una combinación de sabores que recuerda a un sandwich vegetal  con infinidad de matices. En este caso he querido que el tomate fuese el protagonista y que los actores secundarios fueran  un aceite de albahaca y aceitunas negras, tres ingredientes que bajo mi punto de vista se llevan genial pero que nunca he visto juntos en esos pasteles-joya que os hablaba. Con la finalidad de presentar una forma original he utilizado el timbal circular, aunque se puede hacer perfectamente con otras formas empezando por la tradicional  cuadrada que ya presenta el pan de molde

Ingredientes:
- Para el aceite de albahaca: 20 g de albahaca y 80 ml de aceite de oliva.
- 7 tomates kumato o similar.
- 10 tomates cherry
- 4 rebanadas de pan de molde sin corteza
-  2 buenas cucharadas  de mahonesa
- 15 aceitunas negras sin hueso y troceadas
- 50 g de atún en conserva
- 50g de queso gouda en lonchas
- 50 g de jamón cocido en lonchas

La preparación tiene varios pasos, pero el montaje final es rápido:
a) Pasamos por la batidora o similar  la albahaca y el aceite hasta que emulsione.
b) Cortamos en rodajas muy finas los tomates grandes y reservamos la partes con carne del principio y del final del fruto, salamos todo ligeramente. Mezclamos las rodajas con el aceite  y reservamos la mezcla.


c) Troceamos el tomate del principio y del final y  mezclamos con la mahonesa, el atún desmigado y parte de las aceitunas negras troceadas.
d) Damos forma, redonda en este caso, al pan de molde, al jamón y al queso.
e) Montamos el pastel en el siguiente orden: pan, mezcla de mahonesa, 2 rodajas de tomate bañado en albahaca, jamón y queso; y así tres veces. A  la vez que ponemos el pan, adherimos rodajas de tomate de manera que sobresalgan por fuera pero queden sujetas por las juntas de las diferentes capas. La idea es que quede una cubierta de tomate aromatizado por todo el pastel.
f) Una vez montado cubrimos la última rebanada con las mejores rodajas de tomate y  decoramos con las aceitunas negras restantes y los tomates cherry.

Reservamos en la nevera un mínimo de 3 horas y servimos en frío.
Una apuesta liviana, refrescante y original que admite tantas variaciones como cocinillas nos pongamos a ello. 

Con esta receta participo en el reto de Julio en el apartado de salado en  https://plus.google.com/u/0/100726276519498405523/posts/fhuPd3bc6PU

Podéis votar por esta receta en el siguiente enlace:
 http://cocinerosdelmundodegoogle.blogspot.com.es/2013/07/recetasretojulio.html

martes, 11 de junio de 2013

RAVIOLIS DE BUTIFARRA CON SALSA DE MANTEQUILLA Y HIERBAS

Vianda  catalano-italo-francófona.
 Nunca dije que este blog fuera de recetas sencillas... ésta no lo es, pero el resultado es espectacular. Mezclando dos grandes tierras hermanas, Catalunya  e Italia, he cocinado este plato que se complementa con una salsa típicamente francesa de textura cremosa y matices cítricos. Vamos a necesitar...

Para la masa de raviolis:
- 3 huevos
- 400g de harina
- una buena dosis de Reflex spray para la contractura en la espalda.

Para el relleno:
- 1 cebolla grande
- 300 g de butifarra negra cocida

Salsa de mantequilla y hierbas:
-80 g de chalotas
- 200 ml de vino blanco
- 2 cucharadas de vinagre (preferiblemente de manzana)
-150 g de mantequilla en terrones
- 30 g  de albahaca fresca
- 30 g de cebollino
- 20 g de perejil fresco
- sal y pimienta al gusto

Atrezzo:
-  una zanahoria y un calabacín pequeños cortados en juliana.

Aparataje:
 - Cortador de pasta tradicional
 -  Pincel 
 - Varilla
 - Rodillo
Ravioleitor

Cocinado:
a) Formamos un volcán con la harina, vertemos los huevos en el cráter y amasamos hasta conseguir una masa compacta y algo dura. Podemos corregir con agua o con más harina. Reservamos.
b) Hacemos el relleno: pochamos la cebolla cortada finamente con un pellizco de sal, seguidamente añadimos a la cebolla  la butifarra cortada de la misma manera (no olvidéis retirar el pellejo) En este momento un delicioso aroma inundará vuestra cocina. Sofreímos 2 o 3 min.  Reservamos.
c) Estiramos la masa muy finita y hacemos dos rectángulos iguales (esto va a costar; tened a mano el Reflex). Distribuimos  el relleno  por uno de los rectángulos en forma de bolitas. Pintamos con agua la masa que no contenga relleno.
d) Disponemos el otro rectángulo encima y apretamos bien los montículos que forman las bolas de relleno, no debe quedar aire entre las dos capas de masa. Cortamos los raviolis.
Llegados a este punto podemos optar por congelar para otro día o empezar con la salsa. Yo hice lo segundo.
La salsa de mantequilla y hierbas la cocinaremos en tres sencillos pasos:
         1º.- Rehogamos las chalotas picadas con el vino y el vinagre hasta que se reduzca el líquido.
         2º.- Emulsionamos añadiendo poco a poco los terrones de  mantequilla y removiendo con la varilla.
        3º.-  Añadimos las hierbas  cortadas finamente y salpimentamos (podemos triturar la salsa con mayor o menor intensidad, al gusto)

Para terminar (¡uff!) blanqueamos la zanahoria y el calabacín. Darán el toque final al plato.

El emplatado se hace en caliente (para este menester mantendremos los ingredientes  al vapor) con cuatro unidades por persona es suficiente, un par de cucharadas de salsa y on the top la juliana de calabacín y la zanahoria. 
El resultado es un contraste de sabores bastante interesante; por un lado la butifarra aporta  su característico y sutil aroma y por otro la salsa aligera la contundencia de la pasta y el relleno con toques ácidos y cremosos, aunque no os dejéis engañar; está hecha de mantequilla... En resumen un plato estupendo que requiere su tiempo; aunque pensándolo bien, ¿existe mayor placer que consumir el tiempo entre fogones?

¿Preparados?






sábado, 8 de junio de 2013

GAZPACHO DE HIERBABUENA Y ALBAHACA

Este viernes, en la Feria del libro, tuve el placer de saludar a Mikel López Iturriaga, periodista, cocinero y autor del blog El Comidista. En este espacio inclasificable propone recetas bastante fáciles y con un aire modernillo siempre aderezadas con  divertidos comentarios,  muchas veces hilarantes. Tengo que confesar que es una inspiración para este humilde blog, salvando  abismales diferencias, claro.

Platillo para el verano que todavía no es.

El caso es que Mikel me pareció un tipo coherente con su blog, habla como escribe y hasta se parece pasmosamente a el de la  foto.  Me cayó bien.
 De este buen rollito  hoy me he puesto con su gazpacho de hierbas, con algunas leves modificaciones.  Me ha parecido original, buenísimo y muy fresco.

Para empezar necesitamos:
Si Mikel lo dice, será verdad...
- 50g de hojas de hierbabuena.
- 50g de hojas de albahaca fresca.
- un calabacín pequeño.
- 100 ml de aceite.
- 3 cucharadas soperas de vinagre.
- 100 g de pan de molde.
- 2 huevos.
- medio ajo.
- sal.
-500 ml de agua.

Procedemos de la siguiente manera:
a) Ponemos a hervir un litro de agua en la que escaldamos la hierbabuena y la albahaca durante 1 minuto y acto seguido las ponemos en agua helada para cortar la cocción. Colamos y reservamos.
b) En ese mismo agua  escaldamos  3 minutos el calabacín en  trozos grandes. Hacemos lo mismo que con las hierbas y acto seguido ponemos a hervir los huevos 10-15 minutos volviendo a aprovechar el agua.
c) Desmigamos el pan y lo remojamos con el vinagre y algo de agua.
d) Ponemos todos los ingredientes en la Thermomix (Mikel usó la batidora) y meneamos bien durante 2-3 minutos, progresivamente hasta llegar a 10. Debe quedar con textura líquida pero ligada y de un color verde pálido con motitas más oscuras. Se sirve bien frío y acompañado de los palmeros habiltuales en el gazpacho; virutas de jamón, manzana, pepino y hasta picatostes...

Como os decía, me parece un plato lleno de sabor y  muy original, la menta aporta un toque de frescor que se acompaña de la intensidad  de la albahaca (sin duda mi aromática preferida, alma de excelentes salsas como la Pesto) 

Espero que os animéis a probarlo si de una vez por todas llega el bendito verano...


Fuente:



miércoles, 25 de julio de 2012

VERDE, QUE TE QUIERO VERDE… (SALSA PESTO)


El jueves pasado, aprovechando la hospitalidad y el jardín de plantas aromáticas de mi hermano, tuve la oportunidad de preparar salsa pesto usando  albahaca natural (que no es poco)  Esta salsa de color verde intenso que se  suele añadir a la pasta es originaria de  Liguria (extremo noroccidental de Italia) y de la zona provenzal francesa. El nombre proviene de  la terminología genovesa pestare, esto es machacar o triturar en un mortero, haciendo referencia al procedimiento principal en la preparación de esta salsa, que por cierto yo no pude llevar a cabo por ausencia de mortero.

                                                                                                 Hojas de  albahaca (Ocimum Basilicum)

Para tres  platos he  usado:
-          50 g de hojas de albahaca (el tallo puede amargar)
-          100 g de queso parmesano recién rallado y fino
-          100-150 ml de aceite de oliva. La variedad arbequina le aporta un tono afrutado muy interesante.
-          Un puñadito de piñones.
-          2-3 ajos.

La elaboración es muy simple:
a)      Se machacan en un mortero (o se tritura con cualquier otro procedimiento) los ajos, las hojas de albahaca y 2/3 partes de los piñones.
b)       Al tiempo que se machaca se va añadiendo el aceite poco a poco, así empieza a ligar.
c)       Una vez ligados los ingredientes del mortero se añade el queso y se mezcla con una cuchara o varilla.
d)      La salsa se mezcla con la pasta en el mismo recipiente de cocción, aprovechando el calor residual. Si calentamos prolongadamente la salsa pesto el queso se apelmazará y el resultado es imprevisible…
e)      Decoramos el plato con los piñones restantes.


Salsa pesto,  verde intenso y aroma...




La salsa pesto  es un complemento para pasta, aunque también puede acompañar platos de carne, pescado o incluso ensaladas. La albahaca le aporta un aroma delicado y característico que se mantiene y permanece gracias al aceite y que se complementa con el resto de ingredientes haciendo las delicias de todos a Los que nos gusta la pasta en sí misma, con poca condimentación. La salsa pesto diluye algo su tono verdoso intenso al mezclarse  con la pasta  haciendo visible un ligero  moteado verde. El queso y los piñones aportan, aparte del sabor, una textura granulada muy apetitosa.
¡Espero que os guste!