domingo, 30 de septiembre de 2012

PASTITAS PUNKIES DE TÉ

U.K, tierra de contrastes...

Qué estupendo es recordar viejos tiempos. Esta tarde de lluvia me estaba dejando llevar por la musica de Sex Pistols  con la inconfundible puesta en escena  de Sid Vicious.  Mientras escuchaba God Save The Queen  pensaba que este grupo es, sin duda, uno de los iconos que mejor representan a  Reino Unido, por lo menos uno de los que más me habían marcado cuando hace ya unos cuantos añitos anduve sacándome las castañas por aquellas lindes... En un podium improvisado de iconos british;  en primer lugar estaría la reina; entre el respeto reverencial y la ridiculización más jocosa todo inglés la tiene presente; los Sex Pistols van en segundo lugar ¿como entender  Reino Unido sin ellos? y en tercer lugar lo inevitable; las pastas que acompañan al té. Esas galletitas amantequilladas de suave pero contundente sabor y formas caprichosas. Así que  con el "no future for you" de Sid resonándome en las meninges (¿No creéis que es un lema de lo más actual?), me  he puesto a hacer unas pastitas  con  la misma proporción de punk, cariño y calorias; ¿quién dijo miedo?

 "Don't be told what you want, don't be told what you need"...
 Vamos a necesitar:
- 300 g de harina, mejor si la pasamos por un colador para eliminar impurezas
- 170 g de mantequilla
- 100 de almendra cruda molida
- 120 g de azúcar
- 2 huevos
-  Moldes para dar forma la masa

La elaboración  no puede ser más simple:
a) Mezclamos enérgicamente todos los ingredientes menos un huevo (podemos usar la Thermomix  10-20 seg vel.6)  Debe quedar una masa uniforme y maleable, aunque no demasiado elástica
b) Dejamos reposar 1 hora la masa hecha un bola y  envuelta en film
c) Estiramos la masa con el rodillo hasta que tenga un grosor de 0'5 cm aprox.
d) Marcamos la masa con los moldes  y  colocamos las pastas en la bandeja con papel de horno (vegetal)
e) Se hornean durante 20 minutos a 170º.

Aunque yo no lo he hecho se pueden adornar antes del  horneado con  confitura o frutos secos,  o después con azúcar glasé o chocolate fundido.
En cualquier caso ya tenemos listas estas galletas tan inglesas, tan monárquicas y tan punkies.

sábado, 22 de septiembre de 2012

SOPLAR EL CAFÉ

Una vez enfriado, a mojar los cuernecitos...



 Ya estamos casi en Otoño,  pronto empezará el frío, en los días gélidos que nos esperan solemos  soplar en nuestras manos para aliviarnos, entonces, ¿cómo es posible que con ese mismo soplo haya estado enfriando el café con leche de esta mañana?. El aliento ¿enfría o calienta?
 Buscando buscando he encontrado una respuesta bastante convincente por lo científica. 
Al soplar cerramos los labios en "o" por lo que el aire se ve obligado a salir por un conducto más pequeño de lo habitual esto hace que aumente su velocidad y cuando la energía cinética aumenta  disminuye la presión (principio de Bernoulli) El aliento ya fuera de la boca y con la presión reducida tiende a expandirse por lo que su temperatura disminuye (efecto Joule-Thomson) ya que sus moléculas tienen más espacio entre sí y su energía se expande en un mayor volumen. Por este motivo, mi soplido del café enfría y los vahos de diciembre calientan mis manos.  La convección hace el resto en el café con leche.  El líquido que he enfriado soplando, al tener menos densidad se situa en el fondo de la taza dejando paso al líquido más caliente de debajo; y así hasta llegar a una temperatura que de manera subjetiva cada uno decide.  
 En fin, supongo que pensaréis que ésta es una de la maneras más complicadas de desayunarse, pero no me negaréis que tiene su  qué  y es mejor que escuchar las noticias; últimamente tienen un punto gore de asustar... 
En cualquier caso conozco alguna que pondra mil y una objecciones a este relato pseudocientífico (que lo mío me ha costado) pero, y lo digo sin acritud, para dar lecciones de física primero debe dignarse a  hacer comentarios en el blog...

Fuentes consultadas: 
http://www.cienciasinfronteras.com/doctor%20demo/experimento2.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Joule-Thomson

Fuente de la foto:
http://www.taringa.net/posts/imagenes/9246762/Desayuno-_D.html

domingo, 16 de septiembre de 2012

MANZANA DE CYDONIA (Cydonia Oblonga)


En la boda entre el mortal Peleo y la diosa Tetis  Éride, diosa de la discordia, se presentó con un fruto de oro destinado a la más bella del evento, dejó alli  el fruto y se fue. Juno, Minerva y Venus se creían merecedoras del título de la más bella y discutian sobre cual de ellas debía poseer el fruto dorado. Zeus decidió que fuese Paris, el apuesto hijo del rey Príamo de Troya que pastoreaba sus cabras en la región de Cydonia (isla de Creta) quien debería decidir sobre la más lozana.  Las tres deidades se disputaron el voto del joven pastor, hasta que se decidió por Venus-Afrodita decisión que desencadenó la Guerra de Troya. El fruto era un membrillo o manzana de Cydonia (Cydonia Oblonga) y desde entonces en la cultura griega el membrillo representa todo lo relacionado con el amor y la fecundidad.

El mortal Paris  decidiendo entre las tres contundentes diosas, según Rubens.
El membrillo es un barato e injustamente denostado fruto de otoño que podemos encontrar en el mercado a partir de Octubre. No es buena idea comerlo crudo ya que posee una gran dureza y astringencia. Para comerlo  debemos convertirlo en carne o dulce de membrillo que es un excelente postre y aún mejor acompañamiento de quesos y requesones (se lleva especialmente bien con el de Tetilla) Seguiremos un procedimiento sencillo aunque no exento de peligros.
El membrillo, un mundo de posibilidades...
 
Vamos a necesitar:
  • 1 kilo de carne de membrillo con piel y sin pepitas
  • 1 kilo de azúcar, si es moreno, 200-300 g más
  • 1 limón sin piel ni semillas que, como pasa con la alcachofa, impide la oxidación del fruto. 
Preparamos los ingredientes de la siguiente manera:
a) Troceamos y retiramos las impurezas del membrillo (ojo con los cuchillos demasiado afilados; la carne es dura)
b) En una olla grande  vertemos el zumo de limón, los trozos de  membrillo y el azucar. El año pasado hice la prueba con  edulcorante y azúcar al 50% y el resultado no es nada despreciable.
c) A fuego muy lento  conseguiremos que el fruto se amilbare, conseguiremos de los duros trozos de membrillo una compota  algo espesa. Este proceso tiene una duración que dependerá del tipo de cocina y del estado de los frutos, en cualquier caso, paciencia. ¿quién dijo prisa? Si sois personas estresadas y sometidas a una gran presión cuyo tiempo es oro entonces con 5 minutos en la olla express basta  para amilbarar, aunque puede caer sobre vosotros la maldición de Afrodita...
e) Debemos esperar a que la carne de membrillo almibarada se temple, de otro modo podemos quemarnos ya que  el azucar alcanza una temperatura muy alta, es el momento de  pasar la carne de membrillo por la batidora. Debe quedar una  especie de puding suave y homogéneo.
f) Vertimos el contenido en recipientes y enfriamos en la nevera. Entonces la pasta se endurece y adquiere el color y la textura propia del membrillo que compramos ya envasado.

Si consideráis que este procedimiento es demasiado laborioso o simplemente no os acaba de convencer el sabor del membrillo, una buena idea es utilizar el fruto tal cual con fines ornamentales. Puestos en una fuente, los membrillos dan un toque añejo especial a nuestro salón o cocina además de desprender un agradable aroma. Podemos tenerlos meses sin miedo a que se descompongan; pasa lo mismo con las calabazas, pero eso ya es harina de otra torta...

Fuentes de las fotos:








sábado, 8 de septiembre de 2012

PHOTOGRAPHING FOOD

Penny De Los Santos es una fotógrafa estadounidense que  ha dedicado buena parte de su tiempo a fotografiar alimentos en su contexto cultural. Esta sensibilidad hace de la obra de esta artista un tema muy apropiado para Gastropía.  Si tenemos en cuenta  mi absoluta falta de pericia para inmortalizar viandas, comentar alguna de sus obras es una buena manera de equilibrar la producción gráfica del blog. 
Me voy a centrar no tanto en los alimentos, que merecerían otros muchos comentarios, como en la situación  que se genera cuando las personas comemos o cocinamos. Los sentimientos y emociones que se proyectan y las interacciones entre los comensales y el objeto de su goce (la comida). Por este motivo he elegido estas dos fotos.

 
La primera de ellas se da en el contexto del Ramadán, cuando después de una jornada de ayuno absoluto los musulmanes practicantes se disponen a degustar unos platos sencillos pero que, a juzgar por sus expresiones parecen apetecibles. La penumbra enfoca lo realmente importante que es la comida que dispuesta en el suelo se me antoja como una especie de don divino después de una jornada en la que el humano ha cumplido con su dios. Los hombres, sentados,  están cómodos; la comida en grupo nos hace sentir cómodos y todo el cuerpo expresa esa relajación. Más que una comida, un hermanamiento que compensa las penurias del ayuno de mañana. Más que un hermanamiento el establecimiento de un vínculo sagrado. Tiene algo de místico comer como estos hombres lo hacen.




La segunda foto  la podría relacionar con una sensación que a menudo van a reconocer los que cocinan para otros. Se trata de una especie de orgullo por ofrecer, otra vez la comida como ofrenda, aquello que tus manos han elaborado. Sabes que lo que pongas en el plato del invitado desaparecerá rápido y a veces con más bien pocas alabanzas, pero has elaborado una ración de placer que nadie más hará como tu (en ocasiones más vale así…) Eso parece sentir la chica que sirve sus manjares segura y confiada  sabiendo que lo que ofrece es bueno; esta convicción te llena de dignidad culinaria y te anima a seguir probando y ofreciendo. 
 

Aquí os dejo un enlace  de National Geographic donde podréis disfrutar de algunas fotografías más de Penny De Los Santos :