Si, gastrópicos, casi. Muy alegremente me dispuse el pasado fin de semana a elaborar un interesante postre que localice en el blog repostero Biscayenne . La autora ya avisó de alguna dificultad en su elaboración, en concreto para cubrir la base y el relleno con la misma masa. ¿Quién dijo miedo? ¡Qué osada es la ignorancia! Durante la elaboración de la base, todo iba bien; la cremita no demasido dulce y con aroma, como me gusta, y la mermelada, bastante decente. El problema, el incidente, la catastrofe, el apocalípsis, los Mayas y la madre del cordero vino cuando trataba de de cubrir el pastelito, os dejo un video ilustrativo de lo que pasó:
... (No comment)
En definitiva, estáis leyendo la crónica de un fracaso anunciado... Y como a veces es bueno ser obstinado y terco no me contenté con el sentimiento de ser un looser, un piltrafilla , un cocinillas con mi euskal pastela espachurrada así que decidí rehacer aquello. Como además de terco no tengo vergüenza aquí os presento el resultado de la operación salvación duradera del pastelillo... ya me lo perdonaréis. El caso es que el resultado no estaba nada mal. Os explico cómo lo he hecho:
Ingredientes:
- Para la masa:
280 g de harina
100 g de almendra molida
200 g de mantequilla fría en dados
100 g de azúcar
3 cucharadas de patxarán
una pizca de sal
- Para la mermelada de cerezas (que de por sí está deliciosa):
300 g de cerezas
100-150 g de azúcar
La carne de un limón (sin cáscara ni piel blanca)
- Para la crema:
500 g de leche entera
piel del limón que hemos descarnado (!retirad las pielecillas blancas¡)
2 yemas
media rama de canela
40 g de azúcar
30 g de maizena
Elaboración:
a) Preparamos la masa; mezclamos bien la mantequilla, la harina, la almendra, el azúcar y la sal. A parte batimos los huevos con el patxarán. Lo mezclamos todo, amasamos y reservamos en frigo. Esta masa es más maleable cuanto más fría esté, en cuanto se calienta se desmorona, así que durante el estirado igual hay que meterla en el frigo un par de veces interrumpiendo el proceso.
b) Hacemos la crema: llevamos a ebullición la leche con la piel del limon y media barra de canela en rama. Retiramos y dejamos que se entibie, mientras tanto batimos las yemas con el azúcar y la maizena previamente disuelta en un culín de leche fría. Mezclamos con la leche tibia y volvemos a hervir removiendo hasta que espese (¡un poco!, al enfriarse espesara un 10-20% más) Reservamos tapado en frigo.
c) La confitura la he hecho con la Thermomix: primero deshueso las cerezas (mariposa, 20 seg, vel 3), retiramos los huesos y añadimos el resto de ingredientes a 15 minutos, varoma, vel 1.
d) Estiramos la masa con la ayuda de dos hojas de papel vegetal, arriba y abajo hasta que tenga un grosor de unos 0'5 mm. Engrasamos el molde, colocamos la masa y añadimos el relleno, primero la crema y encima la mermelada de cerezas. Aviso apocalíptico: si alguna de las dos capas queda demasido líquida se acabó el invento. Hornear con ventilador 30 minutos a 180ºC.
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Ésta era la idea... |
La masa recuerda las famosas bases hechas con galleta maría, pero con un aroma y sabor más sofisticado, la crema contrasta a la perfección con la acidez de la cereza; una delicia. Si os gustan los postres dulces, podéis añadir algo más de azúcar a las fases de la elaboración.
Prometo que la próxima euskal pastela será la de verdad...
Fuente de la foto: